En el Hogar Creamos nos demuestran cada día que se puede hacer un mundo mejor y luchar por los derechos de cada niño y niña de tener una familia.
La entrada de bebés en Creamos, en distintas situaciones de riesgo y abandono, es constante, pero también la salida por reintegración familiar, adopción o porque se hacen mayores y se marchan a otros Hogares. La participación de voluntarios de muchos países hace que la vida del hogar sea muy variada y una fiesta continua, aunque en ocasiones especiales como la Navidad reciben además muchos regalos para hacer el día a día más fácil. Nos encantaría compartir contigo todas las novedades, emocionantes y dolorosas, que nos llegan desde Cochabamba en la vida de los niños, trabajadores y voluntarios que forman parte de Creamos, por eso te invitamos a que pinches aquípara descargarte el boletín de noticias donde nos cuentan todo lo que ha pasado estos meses.
Además, en Creamos los milagros existen, ¿no lo sabías? Pues sí, existe el milagro del amor, del cuidado, de mirar al otro y tenerle en cuenta desde el inicio de su vida, de buscar la manera de solucionar lo que parece imposible, de reír y llorar al mismo tiempo… todos esos milagros se dan a diario allí. Por eso es un lugar tan especial, con tantas personas implicadas que consiguen que sea así.
El último milagro que nos han compartido es la construcción de un nuevo hogar. Es un espacio más grande, en un terreno que ya tenían comprado. Está diseñado especialmente para acoger a los niños y niñas, poder atenderles y cuidar de la mejor manera y que puedan tener espacio suficiente para jugar. Las obras han ido bastante bien, pero como suele suceder, ha habido que afrontar algunos imprevistos que han subida el precio de la obra considerablemente. Por ese motivo, están de nuevo buscando recursos económicos”
Para ello, están buscando colaboraciones y todo tipo de ayudas nacionales e internacionales.
¿qué puedes hacer si quieres apoyar este nuevo milagro?
Puedes difundir esta información entre tus contactos, buscar empresas o asociaciones que se quieran implicar, puedes hacer una aportación para apoyar la obra o crear cualquier campaña o actividad recaudatoria.
¡Cuenta con nosotros, que nos embarramos en donde haga falta por Creamos! Si tienes cualquier duda o propuesta para apoyar el nuevo hogar, escríbenos a embarrados@gmail.com y nos encantará colaborar contigo para seguir construyendo el milagro de Creamos.
Mañana, 23 de noviembre, se celebra en Estados Unidos y por la influencia de la globalización, también en España, el Black Friday. Un día de rebajas espectaculares que fomenta el consumismo de cara a las fechas que se acercan, y que nos facilita vivir en la sociedad del comprar y tirar, almacenar sin necesidad y caer en los caprichos fáciles.
Desde Embarrados queremos fomentar la reflexión sobre nuestros ámbitos de consumo, de manera que tomemos conciencia de todo lo que compramos sin necesitar, de cuántas cosas tenemos en casa sin ni siquiera estrenarlas, de las personas y ecosistemas que son explotados para que estos productos lleguen hasta nosotros, y los residuos que este modelo de consumo produce. Hay muchas razones -económicas, espirituales, ecológicas, sociales- para frenar estas compras y negarse a participar del Black Friday. Por eso surge, entre otras cosas, el Buy Nothing Day, es decir, el día de No Comprar.
Pero, mientras todo mi entorno se suma a esta “fiesta” del consumismo, ¿solo me queda como opción mantenerme al margen? Este año, queremos proponerte una alternativa que además, si estás físicamente cerca de nosotros, te pilla al lado: Es la Salamandra(C/Encomienda de Palacios, 52) organiza una castañada popular, aprovechando el fresquito que ya se nos ha echado encima, para poder calentarnos y compartir ideas sobre el Black Friday. Además, se inaugurará la exposición Consume Hasta Morir, de Ecologistas en Acción. Será mañana, viernes 23, a las 18h en la sala de Formación y Exposiciones.
Nosotros preferimos castañas y compañía a rebajas increíbles, ¿y tú?
El pasado sábado tuvimos una asamblea para poder contaros en persona cómo fue nuestro verano en Bolivia y Burundi. Aunque en Embarrados nos sentimos siempre presentes y cercanos a los proyectos con los que colaboramos, las tres familias que viajaron este año nos han devuelto el contacto piel con piel que nos encanta tener con ellos.
En primer lugar, hablamos de la experiencia de Laura, Luis, Bea y sus hijos en Bolivia. Para Bea, Sara, Elena y David era su primera visita. Aunque llevaban muchos años colaborando con Embarrados y conociendo en la distancia nuestro trabajo en Cochabamba y El Alto, fue muy especial para ellos poder visitarlos. Los niños destacaron el poder ayudar, jugar y querer a los niños de Creamos; acercarse a la realidad tan distinta y tan dura que se vive en Larati; conocer la labor de la Casa de niños, un lugar donde los más rechazados de la sociedad -niños sin familia, personas con discapacidad, enfermos de SIDA…- tienen su hogar; también el mareo y la altura de El Alto, que se combate masticando coca y sobre todo con el cariño y la acogida de Pepe y todos sus chicos. Poder vivir con ellos, cenar, jugar y reírse juntos, celebrando la alegría de encontrarse, les hizo sentirse como en casa.
Bea destaca también la tremenda diferencia que se conoce, pero no se siente hasta que no se camina junto a quienes viven la pobreza más absoluta, quienes superan la dificultad día a día, quienes tienen que preocuparse por cómo pagar una sanidad que a nosotros se nos da gratis… Como médico, la labor de paliativos de Jesús Obrero en El Alto y la falta de material y personal con la que trabajan le impactó especialmente. Por ello, tuvo que aprender a mirar esta desigualdad no desde el enfado o el desconcierto, porque nacer en un sitio o en otro y vivir una vida tan diferente es solo cuestión de suerte, sino desde el agradecimiento. Agradecimiento por nuestra propia suerte, pero también por poder embarrarnos con personas que sonríen, que acogen, que luchan incansablemente y que dan sentido a nuestro trabajo. Por eso, creamos y creemos en un mundo mejor y, como los aimara, nos gustaría representar el pasado hacia adelante, porque ya lo conocemos, y el futuro hacia atrás, porque no lo conocemos y está todo por hacer.
Para Laura, Luis, Ainara y Mar volver a Cochabamba fue un reencuentro que vivieron con agradecimiento profundo. Fue reencuentro con el trabajo que hicieron allí, con un Preefa que sigue en marcha con ganas de mejorar y de crecer y profesores cada vez más estables, y con el I Congreso de Autismo de Bolivia, donde encontraron familias que se empoderan unas a otras, que colaboran para formarse y para seguir creciendo en el camino de vivir con personas con TEA. Fue ver que proyectos que iniciaron, que iniciamos, como el transporte público y la reforma de los baños del Preefa, siguen en marcha y ayudan a la autonomía, la educación y la calidad de vida de los alumnos del colegio, y por supuesto con los proyectos que pusieron en marcha Pedro y Elena en El Alto como Mururata, con sus huertos y sus talleres funcionando a toda máquina. Fue un reencuentro con personas que les acompañaron todo el tiempo que vivieron en Cochabamba, de dar abrazos y cariño por todas partes en las que fueron acogidos como amigos, como compañeros, como familia. Fue también un reencuentro con el hogar Salomon Klein, donde conocieron a Libertad, y verla tan mayor, tan contenta, viviendo la vuelta a su primera casa con naturalidad y tranquilidad, fue también un regalo.
Fue muy emocionante escuchar el testimonio de mayores y de pequeños, por los reencuentros y por las experiencias nuevas, que han marcado su verano y el nuestro.
Después, Pedro y Elena nos contaron su viaje a Burundi. Aunque siempre nos hemos sentido cerca de ellos gracias al padre Germán, era la primera vez que un miembro de Embarrados visitaba el país.
Se encontraron con una comunidad profundamente religiosa, que celebra con alegría y con profundidad una fe que se manifiesta en cada parte de su vida. La acogida de los padres blancos, con una voluntad y una manera de hacer la misión muy distinta de la que conocían ellos, fue también una forma de recolocarse y de seguir aprendiendo.
Aunque conocieron situaciones durísimas de desnutrición y enfermedad, de pobreza extrema, también les llamó la atención la cantidad de niños que hay y la demanda constante de juego, de cariño, de diversión por su parte, un juego que no se hacía difícil a pesar de la barrera del idioma.
Pudieron colaborar también en diversos proyectos del padre Germán, como la construcción de casas en la que se implicaba toda la comunidad, desde la fabricación de ladrillos hasta la colocación del techo de zinc, y en la reparación de zanjas en caminos que son fundamentales para el transporte de los pueblos. Entre risas, nos contaron que algunos vecinos decían que era “la primera vez que veo a un blanco trabajar”. Su experiencia fue de embarrarse totalmente con ellos, en el trabajo y literalmente: es un país muy polvoriento, en el que la tierra se te pega a la piel en cuanto te acercas a ella.
También fueron testigos del camino de reconciliación, un proyecto del padre Germán en el que se utiliza un camino de peregrinación y oración para sanar las heridas provocadas por la guerra civil.
En Tenga pudieron visitar el hospital y conocer las condiciones en las que se trabaja, con mosquiteras obligatorias para prevenir la malaria y una enorme dificultad para conseguir medicamentos, por lo que agradecieron mucho los que pudimos llevar desde España. A pesar de la escasez de recursos materiales, también se sintieron acogidos por personas optimistas, sonrientes, que les ayudaron a comprender su situación y a sentirse como en casa.
Para Pedro y Elena, que tan cerca del corazón llevan Bolivia, esta visita a Burundi fue una oportunidad para renovar su compromiso de seguir colaborando, compartiendo nuestros recursos y para saber que la labor de Embarrados, aquí y allí, tiene sentido.
Esperamos que pudieseis venir y compartir este día con nosotros pero, si no, que hayas podido ver una parte de todo lo que se habló, sintió, rió y compartió en este día. Puedes ver más fotos en Facebooky la crónica en directo en nuestro Instagram (@asociacionembarrados). Síguenos en redes sociales para no perderte nada, y ¡seguimos embarrándonos!
Hoy, 20 de junio, es el día mundial de las personas refugiadas. Esta situación es una emergencia humanitaria de proporciones inmensas, y la población más afectada por los desplazamientos son los niños: aproximadamente el 51% de la población refugiada del mundo tiene menos de dieciocho años y, de ellos, solo la mitad (frente al 91% en el resto de niños) pueden ir a la escuela.
El Papa Francisco nos propone cuatro palabras para hacer frente a esta situación: acoger, proteger, promover e integrar.
Acoger, para que estos niños puedan huir de los espacios de violencia y muerte en los que viven. Proteger, para que su derecho a la educación, la sanidad y la seguridad esté asegurado. Promover, para reunirles con su familia y ayudar a su desarrollo integral a través de la educación. E integrar, para que puedan obtener la ciudadanía de su país de acogida e incorporarse a su sociedad lo antes posible.
Desde Embarrados, queremos invitarte a que sigas informándote sobre el tema, sensibilizando a quienes tienes al lado y abriendo el corazón, para poder abrir fronteras. Por eso, desde el Peli y manta de junio, te invitamos a que veas algunas películas sobre personas inmigrantes y refugiadas.
14 kilómetros cuenta la historia de tres jóvenes que, buscando una vida más digna en Europa, emprenden un peligroso viaje a través de varios países africanos. Puedes verla aquí.
En la película En este mundo, Enayat y Jamal emprenden un viaje desde un campo de refugiados en Afganistán, esperando llegar hasta Gran Bretaña. Un viaje que muchos inician, dejando atrás a su familia y enfrentándose a muchos riesgos, sin saber dónde está el destino.
Welcome sigue el viaje de Bilal, un joven de diecisiete años que se escapa del Kurdistán iraquí para reunirse con su novia en Inglaterra. Ante la negativa del país de dejarle entrar, deberá buscar la forma de llegar allí desde Francia, y esta llegará de una forma insólita: Bilal cruzará el canal de la Mancha a nado con la ayuda de un profesor de natación. Puedes verla aquí.
La buena mentira cuenta una historia basada en hechos reales, sobre la aventura de unos inmigrantes sudaneses que intentan comprender la sociedad estadounidense con la ayuda de una asistente social.
Por último, para los más pequeños proponemos el corto de animación El viaje de Saïd, un chico marroquí que se lanza al mar en busca de una vida mejor.
Si te interesa este tema y quieres ver más películas sobre inmigración, en este artículo vienen muy buenas sugerencias; y si quieres conocer más detalles sobre la inmigración en Estados Unidos, te proponemos estos documentales.
En Embarrados queremos mantener las manos, el corazón y las manos abiertos al mundo, y creemos que el primer paso es hablar de las situaciones de dificultad, desigualdad y pobreza, sentir con quienes sienten y embarrarnos con ellos. Gracias por embarraros con nosotros.
El pasado sábado 5 de mayo, por fin llegó el día: ¡nuestro séptimo cocidosolidario!
Como todos los años, este día estuvo precedido de muchos preparativos, ilusión y trabajo por parte de quienes tuvieron que comprar, organizar, ponerse en contacto con nuestros generosos colaboradores, hacer los lotes de la rifa, y buscar un proyecto al que poder destinar todo lo conseguido. El día anterior, mucha gente vino a ayudarnos a mover sillas, mesas, cacerolas y regalos hasta el colegio Labouré, que una vez más nos ha cedido su patio para poder celebrar el cocido. ¡Qué afortunados somos de tener tanta gente dispuesta a embarrarse!
Aunque habíamos tenido una semana bastante lluviosa, el sábado amaneció soleado, ¡un día perfecto! Desde primerísima hora de la mañana, nuestros cocineros estuvieron metidos hasta el codo en garbanzos, carne, morcilla y chorizo, y mucho caldo con fideos. Junto a ellos, trabajadores embarrados colocando mesas y sillas, montando el puesto de artesanía y camisetas, e incluso intentando desafiar las leyes de la física para poder proyectar el vídeo de nuestro proyecto de este año. Todo el mundo, hasta los embarraditos más jóvenes, tuvieron su papel y gracias al trabajo en equipo, todo estaba listo cuando a mediodía empezaron a llegar los comensales.
Este año fuimos más que nunca, y estamos felices de que queráis venir a conocernos y a compartir un día de fiesta, de vida compartida y de solidaridad con nosotros. Antes de empezar a comer, aunque ya había bastante impaciencia, Pedro y María nos explicaron que este año el cocido se dedicaría a comprar carritos y vitrinas para que los alumnos del taller de panadería del colegio Mururata puedan salir a la calle a vender su producto y así mejorar su formación y al propio taller. Aunque no conseguimos que el vídeo del proyecto se viese a plena luz del día, está colgado aquí. No te lo pierdas, vale la pena.
Aunque para cuando empezamos a servir el cocido el sol ya pegaba fuerte, también había mucha hambre y nuestros ingenieros habían montado unos toldos que hicieron que la sopa, los garbanzos, el repollo y todos su compañeros desapareciesen a toda velocidad. Aunque había muchos “camareros”, casi no tuvieron un minuto de descanso, y la lucha por conseguir helados para llevar un postre a la mesa a la altura de la comida fue feroz, ¡lo dieron todo por los comensales! Hay que dedicarle un aplauso virtual a todos, jóvenes y mayores, de la asociación y amigos, que estuvieron en cocina o como camareros, apostando por este cocido. ¡Gracias a vosotros, todos tuvimos y hubo de sobra para repartir!
Después de la comida vino por supuesto nuestra ya tradicional rifa de grandes premios. Queremos agradecer especialmente la generosidad de todos nuestros colaboradores, que hacen posibles los más de sesenta lotes que se sortearon este año, entre los que hubo bonos de masajes, cenas, estancias en hoteles, plantas, equipo deportivo, gafas de sol y muchas más cosas. Esperamos que todos los ganadores disfruten de sus premios, y que queráis seguir colaborando con las personas y comercios que se han embarrado con nosotros. ¡Muchas gracias!
Un año más, nuestro cocido ha sido un éxito. Ha sido el resultado de mucho esfuerzo, preparación e ilusión, pero sobre todo es fruto de vuestra generosidad. Gracias a las entradas, las compras en el puesto de artesanía, la compra de números de la rifa y las entradas de mesa 0, los beneficios del VII Cocido Solidario ascienden a más de 5000€. De parte de Embarrados y de los beneficiarios en Mururata, ¡muchas, muchas gracias! Además, también pudimos llevar 54 cocidos y 20 litros de caldo a Sant’Egidio, colaborando con los amigos de la calle que tenemos tan cerca gracias al milagro de que todo lo compartido, ¡se multiplica!
Si quieres ver más fotos, están en este álbum en Facebook. Síguenos en las redes sociales (Facebook, Twitter e Instagram) para no perderte nada.