Decir Embarrados es decir Bolivia y Burundi. Esos lugares del mundo dan sentido a todo lo que vivimos y hacemos aquí. Por eso estos días, nuestro corazón embarrado está puesto en Bolivia.
El país está viviendo un momento político, social e histórico crítico. Nos llegan noticias a través de la prensa, y sobre todo desde tantas personas de allí a las que queremos, que nos hablan de falta de paz, violencia, escasez de alimentos, gas y combustible, miedo, confusión, muertes en la calle… Desde aquí vivimos esta situación con dolor, preocupación y tristeza. Deseamos que se encuentren pronto caminos de diálogo y escucha, de apertura a las diferencias. Deseamos de corazón que todos los que tengan responsabilidad y cada uno de los bolivianos y bolivianas puedan vivir este momento con sabiduría y compasión, y que las opciones que se tomen sean decisiones que afectan el país o la convivencia con los más cercanos , busquen restaurar la paz.
Amigos y amigas de Bolivia: os acompañamos desde aquí. Nos vienen a la cabeza y al corazón tantos rostros de personas importantes para nosotros, cuyos sufrimientos, miedos y esperanzas son también nuestras. Sentid nuestro cariño, abrazos, oración y deseos profundos de PAZ.
Este año, octubre ha sido declarado el mes misionero extraordinario por el Papa; este tema nos resulta muy cercano a todos los embarrados, y por eso esta vez desde Peli y manta os proponemos ver “The Mission” (La Misión), la película de 1986 que todos recordamos por su gran banda sonora.
Esta película no nos deja indiferentes porque los valores que expone son atemporales, todos tenemos experiencia de la fraternidad, la caridad, el amor, la valentía, la injusticia, el perdón, la penitencia.
La historia que nos cuenta se desarrolla en el siglo XVIII en plena jungla tropical, cerca de las cataratas de Iguazú, y nos muestra los intentos infructuosos de los jesuitas para montar una misión entre los indios guaraníes, hasta que un jesuita, el padre Gabriel (Jeremy Irons) consigue crear una misión allí tras ser aceptado por los indios. Para ello, el padre Gabriel se embarra, es decir, aprende su idioma, convive con ellos respetando sus costumbres y no impone la religión cristiana, sino que les muestra con cariño y amor quién es Jesús, y así, poco a poco, consigue las primeras conversiones.
Con el padre Gabriel está Rodrigo Mendoza (Robert de Niro) que fue traficante de esclavos y mercenario y que tras asesinar a su hermano busca el perdón. La penitencia que cumple le permite descubrir el valor de sus antiguas víctimas y ser también destinatario del objetivo misionero, ya que termina haciéndose jesuita.
La misión San Carlos se verá afectada por cuestiones políticas, ajenas a la vida en paz de los indios y los jesuitas; esto desencadena tener que optar entre luchar y defenderse o ser coherentes con los valores del Evangelio: el padre Gabriel confía en el poder de la oración y el jesuita Rodrigo, en la fuerza de la espada. La película nos muestra este contraste entre luchar con la fuerza o desde otras posiciones, que verdaderamente construyan y no destruyan. La violencia como respuesta o la compasión y el acompañamiento. Y a la hora de elegir una respuesta no hay que olvidar que las actitudes generan sentimientos recíprocos.
Otro aspecto que nos gustaría señalar es la fuerza que mueve al Padre Gabriel, y en la actualidad a muchos otros, a salir de su casa, de su tierra, para trasmitir lo que consideran importante, su mensaje más valioso. Esta fuerza no se entendería si no se comprende y se cree en la importancia que tiene el mensaje, que como ya se ha dicho es trasmitir el amor de Dios a los hombres. Esta experiencia fue el germen de Embarrados, a través de la opción personal que tomaron Elena y Pedro marchándose a Bolivia a compartir una experiencia de esperanza y amor.
Por todas estas razones, esperamos que podáis ver esta película. Está disponible en Youtube y en Google Play.
Nos encanta poder compartir esta noticia con vosotros, porque nos hace conectarnos con el sentido que tiene para nosotros Embarrados: poder implicarnos con los más débiles, con los excluidos en el mundo.
Estamos felices de haber conocido la Asociación Creamos y a todas las personas que lo hacen posible. Y estos días son especiales, porque han hecho un sueño realidad: el 13 de julio se inauguró el nuevo hogar de Creamos, donde podrán acoger mejor a los bebés y niños, tendrán más espacio para convivir, descubrir, crecer y amar.
Es un proyecto muy pensado y muy soñado, que lleva años en marcha y que parecía imposible, hasta que el verano del 2018 comenzó y rápidamente se construyó y se consiguieron muchos apoyos para que todo estuviese listo. En febrero de este año os hablábamos de la magia de Creamos y de este proyecto, que ya solo necesitaba rematarse, y ahora ¡está inaugurado!
Nos encanta ver las fotos y los vídeos, pero lo que más nos gustaría es poder ir de nuevo allí, compartir tardes, risas y paseos con todos esos niños que se merecen todo. De momento, nos conformamos con poder seguir su progreso y seguir compartiendo con vosotros tan buenas noticias.
¡¡Enhorabuena a Creamos y que nos podamos seguir embarrando con ellos!!
El pasado sábado 25 de mayo celebramos nuestro VIII Cocido Solidario. Algunas cosas fueron muy parecidas a los anteriores: las ganas de compartir comida y vida, la alegría de encontrarnos con vosotros y la solidaridad de asistentes y colaboradores que, con sus entradas y sus donaciones para la rifa nos ayudaron a seguir colaborando con nuestros proyectos en Bolivia y Burundi. Esas cosas siguieron intactas, y esperamos que se repitan en todos los cocidos que celebremos.
Sin embargo, muchas cosas fueron nuevas este año. Por comuniones y otros eventos que coincidían con el VIII Cocido, este año hubo menos asistentes que en otros; aun así, el entusiasmo de los que pudisteis venir compensó las ausencias. Eso sí, os echamos de menos y os esperamos al siguiente, ¡no hay excusas!
Este año hemos hecho una inversión en el cocido en dos cosas que nos hacían mucha ilusión. Para nuestros abnegados cocineros, hemos conseguido un quemador nuevo, ¡y qué bien funciona! Echar agua a hervir para cocinar garbanzos para todos es un gran esfuerzo, pero cada año se nos da mejor (no es porque yo lo diga) y por la velocidad con la que coméis, vosotros estáis de acuerdo. Menos mal que también compramos soperas y cucharones nuevos, o no habríamos dado a basto.
Por otro lado, este año hemos querido hacer el esfuerzo de ser más conscientes de nuestro impacto ecológico, y por eso hemos comprado platos biodegradables y hemos sido muy cuidadosos a la hora de separar la basura. Todos conocemos la importancia de reducir, reutilizar y reciclar, de manera que reduzcamos nuestra huella en el planeta, y desde Embarrados queremos poner nuestro granito de arena en reducir la contaminación y el cambio climático, que afecta de manera especial a las personas empobrecidas. Gracias a todos los que colaborasteis con nosotros, e incluso a la mesa que se trajo sus servicios de casa, ¡eso sí que es reutilizable!
En el mercadillo también tuvimos novedades; llegaron camisetas de colores nuevos, especialmente de tallas 3-4 años para que los más pequeños de la casa pueda embarrarse como el resto, y además seguimos vendiendo la artesanía traída este verano de Bolivia y Burundi. Si os gustan las telas coloridas, la cerámica de buena calidad, vestir vuestra tecnología de fiesta y muchas otras cosas, no dudéis en pasaros. Como quien dice, ¡nos lo quitan de las manos!
La última novedad estuvo en la rifa, ya que este año contábamos con muchos regalos de nuestros colaboradores: noches de hotel, bonos de belleza, varios artículos de moda, plantas, cuadros, mantas… Se vendieron casi siete mil papeletas porque todo el mundo quería muchas oportunidades. Por eso, esta vez elegimos cuatro personas que sacasen bolas numéricas para componer los números premiados; a pesar de la insistencia de una de nuestras manos inocentes con el número siete y de la sospechosa cantidad de premios que recibió la suegra del presidente, prometemos que fue un sorteo limpio y esperamos que todos los premiados disfruten de lo que les ha tocado.
Una novedad con la que no contamos fue con el buen tiempo que nos hizo: este año, ni demasiado frío, ni demasiado calor, ¡perfecto para disfrutar! Esto, unido a las ganas de disfrutar que traéis mayores y pequeños, consiguió que todos pasásemos un día estupendo.
En resumen: GRACIAS. Gracias a los que año tras año venís a disfrutar con nosotros de la comida, las risas, la oportunidad de embarrarnos en un ambiente de fiesta. Gracias a todos los que lo hacéis posible, y que lleváis trabajando meses para que todos lo pasemos genial. Gracias a quienes nos habéis ayudado a mover sillas, mesas, toldos, a servir las mesas, a recoger, gracias porque sois parte del equipo embarrado. Muchas, muchas gracias a los colaboradores de la rifa, que cada año nos ayudáis con generosidad a hacer de nuestra rifa una rifa de grandes premios.
Podéis ver las fotos en Facebook (@AEmbarrados) o en este enlace. Además, en Instagram (@asociacionembarrados) hicimos una crónica en directo, que ha quedado en nuestras stories destacadas para que podáis ver el ambiente de ese día, y como siempre en Twitter (@asoc_embarrados) también os fuimos contando qué pasaba.
La Constitución Española establece en su artículo 47 “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.”
De eso es precisamente de lo que trata la película “Techo y comida” de Juan Miguel del Castillo. Una película que pone de manifiesto el drama social al que se enfrentan muchas familias españolas que no pueden hacer frente a las facturas y que terminan por ser desahuciadas, que como su director dice, despierta las conciencias dormidasy, desgraciadamente, está basada en un hecho real, en una vecina de Juan Miguel que también podría ser la de cualquiera de nosotros.
Rocío (Natalia de Molina) es una madre soltera que mediante trabajos ocasionales intenta ganarse la vida pero apenas le da para comer. Teme perder la tutela de su hijo Adrián y por él trata de aparentar una vida lo más normal posible. Esta situación se ha alargado demasiado y llega un momento en el que Rocío no puede hacer ya frente a todos los problemas que tienen e incluso comienzan a sentir carencias en las necesidades más básicas de alimentación e higiene. Sin embargo, es una madre coraje que trata de que su hijo no solo no se entere de esta situación sino que además pueda vivir una vida normal, para lo que Rocío tendrá que renunciar a todo por su hijo.
A lo largo de la película la situación va empeorando cuando el propietario de la vivienda en la que vive les denuncia por no pagar el alquiler de la casa.
Es imposible no ver esta película con un nudo en la garganta, puesto que pone de manifiesto problemas tan actuales como la pobreza energética, que sufre más del 40% de la población española.
Además, es una película que va ahondando en la vergüenza de un país que se junta para ver cómo su equipo nacional gana una Eurocopa pero que no atiende a las personas que están pasando por estas situaciones tan difíciles. Un país en el que el año pasado se superaron los 70.000 desahucios, en el que por tanto ni la ley ni los que la imponen garantizan uno de los derechos fundamentales de sus ciudadanos: el acceso a una vivienda digna.
Una gran película para sentarnos a reflexionar y para denunciar este tipo de situaciones que desgraciadamente se viven a diario en nuestro país.
Esperamos que os animéis a verla y a dejar que os toque el corazón como a nosotros.